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Wild Cat, más de 20 años en la lucha libre

“A esta profesión la tienes que amar querer y respetar”

 
El rostro tras la máscara anaranjada y plata luce feliz. Su sonrisa deja ver una hilera de dientes que sobresalen. En su mano, luce un pastel que entrega a su hija por su cumpleaños. Es Wild Cat (Gato Salvaje), veterano del cuadrilátero de Chihuahua. En su camiseta, hace honor a sus hijos y a su esposa con la leyenda “Ola Familia” y a lo que le apasiona: la lucha libre con una imagen de tres máscaras en blanco sobre un fondo negro. Desde sus inicios, hace ya más de 20 años, siempre ha luchado en esta arena. Para él la lucha libre significa, “¡mucho!, ora sí que es como mi segunda mujer”, dice. “A esta profesión la tienes que amar querer y respetar, más que nada respetar porque es un duro deporte en el que tiene que llevar mucha disciplina”. Tiene todo el apoyo de su familia, “casi siempre me acompañan”. A sus 45 años ya piensa en el retiro, “ya son muchos años y pues… ya el cuerpo lo pide”, dice. Este día, 30 de mayo, participa en la cartelera de la Arena Coliseo junto al Tormento Chino II y El Lince. Todavía con los signos de la batalla, dedica la pelea a su hija (una hermosa joven) a la que le entrega un pastel. “Esta lucha va para ella”, refiere feliz. Ya tiene más de 20 años de como luchador y recuerda sus empiezos. “Híjole, desde abajo… mis entrenamientos fueron de los más pesados, porque para subirme al ring duré un año entrenando. “Ya empecé un poco tarde… a los 22 (años)”. Recuerda que en esos tiempos luchaban Los Tormentos Chinos, El Lince, Dany Álvarez. Remington, El Novato, El Perro Morales y El Apache, quien todavía sigue luchando. El callejero, Los Tormentos… El Lince, fueron varios de sus maestros en sus inicios, “gracias a Dios aprendí de todos”, comenta. Sus profesores fueron duros a la hora de enseñar. “¡Qué no me decían!, cuando entrenaba era puro regaño, era muy diferente la disciplina de antes con la de ahora, antes si era duro, muy duro”, refiere. Con más de 20 años de experiencia, piensa que los tiempos han cambiados mucho. “Para empezar, la gente ya no llena las arenas, eso es lo principal. Los luchadores ya no le echan las mismas ganas; desde que entró la televisión hay puros luchadores aéreos y se va perdiendo la esencia. Era mejor la lucha libre de antes que la de ahora, que me perdonen mis compañeros, -y hablo por los nuevos-, pero ahora (la lucha) es mucha sangronada”. “A mí me tocaron buenos tiempos, yo traigo escuela vieja y sirve mucho, no que ahora cualquier chavalo que se sube ya dice que es luchador, y pues no, no es así… Para empezar aquí no dejas de aprender, pero la lucha libre sí ha perdido mucho”, comenta con un dejo de nostalgia. Su nombre de batalla, Wild Cat, se lo puso su padrino de lucha libre El Callejero. “Él tenía un grupo de luchadores y luchadoras, entre ellas su esposa, quien se llamaba Gatúvela, y como yo era uno de sus alumnos más avanzados, quiso seguir con el nombre ese de los gatos y de ahí salió”, platica con cariño sobre su origen. “Actualmente han salido otros felinos como el Gato Volador y otros. De hecho en una gira de la AAA me tuve que cambiar el nombre, entonces fui el As de Chihuahua, nombre con el que duré más de ocho años, hasta que regresé a mi nombre original, Wild Cat”. Con su experiencia, ya dejó escuela en algunos luchadores jóvenes. “Les digo: no digan que yo los enseñé. A mí me gusta mucho la disciplina y muchos no quieren entrenar conmigo. Esa es parte de la diferencia con la vieja escuela. Antes para conocer a un luchador sin máscara era muy difícil y ahora te los encuentras en la calle y hasta te dicen su nombre y todo”, dice con sorpresa. En su época dorada enfrentó a luchadores que ya son parte de la leyenda de dicho deporte. “Peleé contra el Cibernético, la Parka, Shoker y Sangre Chicana. Ahorita ya no hay estrellas como las que había antes. Ídolos que llenaban una arena en donde se presentaban. Todo eso se ha perdido, los chavos les dan para arriba poquito y pierden el piso y ya se sienten ídolos. Y no, un ídolo es cuando te llena la arena”. El trágico suceso en que murió el Perro Aguayo Junior le afectó a él y a su familia. “Antes de eso (del accidente del Perrito Aguayo) yo ya traía eso retirarme, más que nada por una lesión, porque uno sube sube al ring, pero no sabe si va a bajar o como va a bajar. Todos nos encomendamos a Dios antes de luchar, de hecho tenemos un altar en los vestidores, porque siempre oramos antes de salir para que nos ayude a bajar con bien”, dice. Wild Cat tiene tres hijos ya grandes. “Para mi retiro estoy planeando que sea en el aniversario de la arena, vienen luchadores de México, y quiero que sea para esas fechas. No sé cuándo todavía, pero sería en esos tiempos”, explica sobre su retiro. Sobre su vida privada, refiere que trabaja en mantenimiento de casas, “a todo le hago”. Pide a la que gente que regrese a las arenas, que apoye a la lucha libre, “a los chavos nuevos… yo ya voy de salida y puedo decir que me tocó lo mejor de este hermoso deporte”, dice para finalizar.


 





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