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El Barca ha pasado en dos años de ser un equipo puntero en Europa a ser un equipo de segundo nivel en la Liga Endesa. Suena duro pero eso es lo que indican los resultados, con el equipo azulgrana fuera estas dos últimas temporadas de los playoff de la Euroliga y de la final de liga doméstica, a la que hasta la cacareada revolución del ‘nuevo modelo’ el Barça había llegado en... ¡diez años consecutivos!

El Barça Lassa no se puede permitir fallar más. Es imperdonable que con uno de los cinco mayores presupuestos de Europa el equipo se arrastre por las competiciones como ha hecho los dos últimos años en la Euroliga. Es imperdonable que cuando se quiere dar respuesta a lesiones o problemas durante la temporada no se acierte nunca y que donde unos encuentran un Laprovittola que les salva del descenso otros se traigan a un Jackson y un Reynolds que no han aportado prácticamente nada. Y es imperdonable que los mejores chavales de la cantera se marchen uno tras otro por las nulas expectativas que tienen de jugar en el primer equipo visto lo que ha pasado estos dos últimos años con Kurucs, Marc García o el propio Vezenkov.

Hay que acertar con el entrenador pero hay que acertar sobre todo con los jugadores, que son los que a la postre ganan partidos. Pesic cambió la cara del equipo todo lo que pudo pero el cupo de milagros se agotó con el inesperado título de la Copa del Rey. Y, por encima de todo, hay que acertar con el equilibrio de la plantilla para que no pase como este año, en el que un boquete en la posición de base por no corregir el error confeso del fichaje de Pressey ha acabado siendo un lastre decisivo durante toda la temporada.

Este playoff ante el Baskonia ha sido la mejor prueba, con Hanga teniendo que jugar de base por primera vez en su vida al lesionarse un Pau Ribas que ejercía como segundo base... habiendo llegado como escolta. Ya puedes construir un Ferrari que si le pones solo tres ruedas no llegarás ni a la esquina.




 



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